Hace mucho en mi primer viaje de mi ciudad a la capital en un avión bimotor, los pensamientos de terror, presagios malos, imagnes de accidentes abordaron mi mente sin pedir permiso cuando las turbulencias acariciaron el avión. Entre todo eso, este poema surgió entre ese torbellino de pensamientos casi como un abortivo.
Cualquiera lo diría
Desde el planeta gaseoso de las nubes
la vida se vuelve una delgadez trasparente
que puede montar como jinete
sobre mis canas abortadas a los 33,
y hacer resquebrajar con facilidad silenciosa
las latitudes profundas de las cosas diarias.
Recordamos los desfiles de féretros eternos,
heridas de profundos ríos en el pecho,
sombras de sonrisas serias inmóviles
inclusive las ramas desgajadas
por el infortunio de un invierno extraviado.
Cuando escuchas al cápitan desde su pulpito de controles
decir " Damas y Caballeros, volamos a 10 mil pies de altura"
es entonces cuando imaginas ataúdes
que se llevan en hombros de gente lejanas
que se siembran en el tragaluz de la tierra.
Pero señor - puedes decirme -
los feretros están en los cementerios
y en los cofres de las madres de sus hijos muertos.
Pero puedes llevarlos en el viento en tus hombros a cuestas
en un avión bimotor estremecido por el viento,
en un día cualquiera como hoy
a 10 mil pies de altura por ejemplo.
la vida se vuelve una delgadez trasparente
que puede montar como jinete
sobre mis canas abortadas a los 33,
y hacer resquebrajar con facilidad silenciosa
las latitudes profundas de las cosas diarias.
Recordamos los desfiles de féretros eternos,
heridas de profundos ríos en el pecho,
sombras de sonrisas serias inmóviles
inclusive las ramas desgajadas
por el infortunio de un invierno extraviado.
Cuando escuchas al cápitan desde su pulpito de controles
decir " Damas y Caballeros, volamos a 10 mil pies de altura"
es entonces cuando imaginas ataúdes
que se llevan en hombros de gente lejanas
que se siembran en el tragaluz de la tierra.
Pero señor - puedes decirme -
los feretros están en los cementerios
y en los cofres de las madres de sus hijos muertos.
Pero puedes llevarlos en el viento en tus hombros a cuestas
en un avión bimotor estremecido por el viento,
en un día cualquiera como hoy
a 10 mil pies de altura por ejemplo.
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